Pensando en un futuro para evitar el dolor presente

Estudio Hospital, Guadalajara, 2021

Desde hace algunos años, Hiram Constantino centra su producción de obra en la investigación y reflexión
sobre el concepto de edición y las construcciones del discurso. Hiram recurre al uso de formatos diversos
tales como el dibujo, el texto, la imagen digital y sus canales de difusión, la gráfica y el cómic, también
objetos y instalaciones con la intención de vincular los discursos con los lenguajes visuales. Interesado por
la técnica y entrenado a mucha práctica, Hiram realiza dibujos que siguen unas estrategias elaboradas,
tal como la analogía y la alegoría, en las cuales la precisión y la linealidad nos invitan a otros relatos no
escritos. En “Pensando en el futuro, para evitar el dolor presente” Hiram realizó un ejercicio —sobre el
futuro— para el espacio de Estudio Hospital con una propuesta expositiva ambiciosa que reúne nuevas
piezas de varios formatos, partiendo de un dibujo monumental. Esta pieza, central en la exposición, es un
mural que cubre toda la extensión de un muro del recinto; un dibujo con un gran cambio de escala, que
surge de una serie ejecutada sobre papel titulado “mapas solares” (2020), con aerosol y lápiz de color.
Previos a eso, y también de técnica mixta, el artista había realizado sobre papel de color unos dibujos
parecidos, los “Esquemas del corazón” (2019) e “Insinuación de una chispa” (2019), en donde se siente
esa inquietud por lograr la representación de un todo, en toda su complejidad y grandeza. Tal como el
sistema solar o el sistema cardiaco y la chispa necesaria para que enciende el motor de esas mecánicas
tanto fascinantes como vitales.
En el mural, al igual que en los dibujos, el esquema del mapa da la impresión de entregarnos a una
explicación del funcionamiento de la energía solar; sin embargo las palabras de unos textos informativos
del diagrama no sirven para explicar algo, siendo ilegibles. Así mismo, es a través de la construcción
de un “trampantojo” que, dando la ilusión de una visión global, sintética, evidente, Hiram nos advierte,
como una des-ilusión general, que entender a los organismos vivos solo como máquinas complejas es
ilusorio. Parte y resultante del gran mecanismo dedicado al sol, las demás producciones que conforman
esa muestra (dibujos enmarcados y cerámicas) introducen una respuesta ambivalente: el futuro será ruina
o vida. Situados de un lado y del otro del mural, un par de dibujos presentan unas visiones apocalípticas,
entre explosiones, incendios y destrucción de ciudades, y hace eco a un florero en cerámica con flores
marchitas. Mientras las flores representan literalmente unos mundos posibles, ecosistemas habitables
y que crecen al azar —o no tanto— en esta gran instalación, que terminan por cuestionar lo político.
Hoy más que nunca debemos analizar nuestra relación con el medio natural: la violencia que le hemos
aplicado, las opresiones que hemos sufrido usándolo contra nosotros o despojándonos de él. Imaginar
un futuro posible en el planeta tierra, es abandonar la idea de un futuro modernista y “mecánico”, pero
buscar dónde aterrizar frente a la real amenaza ecológica. Aterrizar y echar raíces, crecer buscando el sol,
exactamente como las flores lo hacen.
Habitar la Tierra es nuestro mayor desafío

Caroline Montenat